Premio Nacional de Literatura 2010

Columna: Premio Nacional de Literatura 2010

A días de definirse el Premio Nacional de Literatura 2010, las controversias suman y siguen. Los nombres que se mencionan son Diamela Eltit, Isabel Allende, Enrique Lafourcade, Antonio Skármeta, Germán Marín o Poli Délano entre otros. Ahora bien, un punto a considerar y que llama a la reflexión es que de los 57 premios otorgados sólo tres han recaído en mujeres.

Isabel Allende, una de las escritoras postuladas al Premio Nacional de Literatura 2010.

El premio se entrega cada dos años y en su versión 2008 recayó en el poeta Efraín Barquero. El galardón se entrega alternando narrador y poeta, este año corresponde a un escritor/a de narrativa.

Los debates primordiales se mueven entre dos alternativas: el primero, Isabel Allende (1) es dueña de la preferencia del público general, es autora de numerosas novelas de un éxito extraordinario de ventas, mirada desdeñosamente por los intelectuales por considerarla comercial y ser la autora de una narrativa simple. En segundo lugar hay que considerar que una de las más destacadas escritoras postulante al Premio Nacional, del gusto académico y vanguardista es la admirable Diamela Eltit (2), creadora de libros experimentales y autora de una prosa que se distingue por la inteligencia, profundidad y compleja lectura, alternativa que dificulta la decisión del jurado.

A fines de agosto, el Ministro de Educación Joaquín Lavín, dará a conocer al ganador o ganadora del Premio Nacional de Literatura 2010.

En la actualidad los encargados de dirimir quién será el escritor premiado son el Ministro de Educación, dos miembros del Consejo de Rectores (uno de ellos de la Universidad de Chile), un representante de la Academia Chilena de la Lengua, y Efraín Barquero, el último galardonado.

De los 57 Premios Nacionales de Literatura otorgados sólo tres han recaído en mujeres: Gabriela Mistral en 1951, seis años después de haber recibido el Premio Nobel; Marta Brunet en 1961, y Marcela Paz en 1984. Es de esperar que esta vez se reconozca y valore el trabajo literario de una mujer y no surja un debate preferencial orientado a definir por cuál de los tres escritores varones votar.

    NOTAS:

    (1) Isabel Allende

    Chilena, nació en Lima en 1942 mientras su padre cumplía funciones diplomáticas en ese país. De niña quiso ser bailarina. Desde los diecisiete años ha trabajado infatigablemente, primero como periodista en la revista Paula y en programas de televisión en Santiago de Chile. Ejerció también el periodismo en Venezuela, ya en el exilio, y más tarde se dedica por entero a la literatura. La escritora afirma que su futuro como tal se decidió en 1973, con el golpe militar en el que su tío el presidente Salvador Allende fue derrocado.

    Dos años después del mismo es declarada sospechosa para la dictadura y tiene que exiliarse con su marido y sus hijos en Caracas, donde comenzó a escribir La casa de los espíritus, una larga carta a su abuelo que se publicó en 1982 en España convirtiéndola en uno de los nombres clave de la actual narrativa latinoamericana.

    Acogida con excepcional entusiasmo por la crítica y público, desde entonces su obra, traducida a numerosos idiomas, ha estado marcada por el éxito. En 1994 publicó Paula, en la que habla de la muerte de su hija Paula Frías (en Barcelona, diciembre de 1991) tras una larga enfermedad. Actualmente, Isabel Allende vive en California con su segundo marido, el abogado estadounidense William Gordon.

    Fuente: www.escritores.com

    (2) Diamela Eltit

    Incursionó en el ámbito literario desde la década de 1970, aunque recién fue conocida con la publicación de un libro de ensayos: Una milla de cruces sobre el pavimento (1980). Luego, en sus primeras novelas -Lumpérica (1983) y Por la patria (1986), la autora trabajó desde lo marginal, construyendo un espacio de resistencia y crítica a los distintos poderes que regían la oficialidad. Ya en su tercera novela, El cuarto mundo (1988), abordó la reflexión sobre la identidad latinoamericana y lo mestizo. Posteriormente, en 1989, publicó su primer libro de testimonios, El padre mío, donde escribió sobre la fragmentación, la corrupción, la violencia y la nación degradada.

    A partir de 1990, la obra de Diamela Eltit se circunscribió al momento de redemocratización nacional. Por estos años, viajó a México como agregada cultural, donde finalizó su novela Vaca sagrada (1991). También, colaboró activamente en la Revista Crítica Cultural y otros medios de prensa, posicionándose como una notable ensayista.

    Mientras residía en México elaboró, junto a la fotógrafa Paz Errázuriz, un libro de carácter documental sobre amor y locura, titulado El infarto del alma (1994) Ese mismo año, recibió una atención especial de la crítica por su novela Los vigilantes, que fue galardona con el Premio José Martín Nuez en 1995.

    En 1998, tras cuatros años sin publicar, presentó Los trabajadores de la muerte, una narración inspirada en la tragedia griega. En el 2002, presentó su última novela, Mano de obra, donde, en palabras de Raquel Olea, presenta “una metáfora ejemplar de la fagocitación del sujeto público y del discurso social en la sociedad chilena actual”.

    Una revisión exhaustiva de la literatura de Diamela Eltit descubre que su trabajo es una gran obra continua: “la diferencia fundamental está en el lenguaje y el modo de usarlo, que puede ir enriqueciendo ciertos sentidos e ir abriendo otros”.

    Fuente: Memoria Chilena

Nombre Apellido

Ingrid Odgers Toloza

Concepción, BioBio-Chile

 

 

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