Arcas y desencuentros en la feria del libro de Santiago

 

Arcas y desencuentros en la feria del libro de Santiago

La actividad está marcada por la casi nula presencia de las regiones y por la negativa a asistir del escritor argentino Federico Andahazi. Argentina es el país invitado de honor.

Por: Ingrid Odgers Toloza


La cita cuenta con obras de 800 sellos editoriales y la asistencia de cerca de doscientos escritores invitados.

El viernes se inició la 29 ava Feria del Libro de Santiago que se desarrolla en el Centro Cultural Estación Mapocho. Anunciados con bombos y platillos figuran invitados el mexicano Carlos Fuentes, los argentinos Juan Gelman y Pedro Aznar y los excelsos y muy glorificados chilenos Jorge Edwards, Nicanor Parra y Gonzalo Rojas.

La cita cuenta, según lo anunciado vía Web, con obras de 800 sellos editoriales y la asistencia de cerca de doscientos escritores invitados. Obviamente ningún escritor de regiones, exceptuando los “colegas” del Norte, que bien merecido tienen el que se les recuerde como creadores de nuestro torrencial, enigmático y alejado desierto.

Ojalá hubiera un representante del Bíobío, que llevara libros de nuestras viejas y mohosas cajas, alguien que hiciera gala de solidaridad para los aporreados creadores de la zona. Pero es soñar demasiado. Vamos aterrizando que las novedades de la FILSA son las últimas novelas de Dan Brown, Alberto Fuguet y Carlos Fuentes. Galanteos tendrán con la Estación Mapocho. La muestra recibe la visita de los argentinos César Aira, Fogwill, Rodrigo Fresán y María Kodama, entre los 45 que vienen invitados.

Es decir, la gran oportunidad para que las grandes editoriales sigan vendiendo libros, promocionando y apoyando best-seller (recordemos que éstos son escritos por equipos de escritores) e incrementando sus arcas a costa de los “tarúpidos” e inocentes escritores. Recordemos que el derecho de autor alcanza el 7% del costo de cada libro vendido. La nada misma. Es el pago de Chile a sus creadores. La miseria. Lo irrisorio de este festín “maravilloso” que deja tan bien puesto el nombre de este jaguar chileno en el exterior. Y eso, si es que las editoriales pagan los derechos.

Para nadie es desconocido que en estas ocasiones los libros suben de precio, salvo algunas excepciones. Los libros que amontonan por años las pulposas editoriales, aquellas equivocaciones de editores con “mal ojo”.

¿Y si se dieran una vueltecita por estos lados?, miren que aquí hay harta excelencia literaria, como la que presenta la que escribe Rocío L`Àmar, Alejandro Ananías, el Flaco “Condemarzo”, el Jorge Abarca, la pequeña Elena, nuestro Van-Rá de Lota, Enrique Silva, la Paulina Ibieta y tantos otros. Por Dios que habemos.

¿Habrá ido algún escritor de estos lares a difundir la obra de sus desconocidos “colegas”? o ¿andará haciendo el lobby para el próximo premio municipal de Santiago?.

Factor Andahazi

“Lamento muchísimo verme obligado a tomar la decisión de no viajar a Chile, pero las declaraciones del embajador Ginés González García atentan contra los intereses del país" sentenció el escritor argentino.

“Lamento muchísimo verme obligado a tomar la decisión de no viajar a Chile, pero las declaraciones del embajador Ginés González García atentan contra los intereses del país" sentenció el escritor argentino.

Otro tema. Me acabo de enterar que el gran escritor argentino Federico Andahazi no toleró que el representante diplomático de su país afirmara que los autores más conocidos de Argentina “han muerto”. Resultado: Andahazi decidió no asistir a la Feria del Libro de Santiago. No pudo tolerar las declaraciones de su embajador. ¡¡Chutass!!, pero Federico, si aquí tampoco existen los de provincia, ni siquiera se les puede dar por muertos, es que somos zombies / fantasmas en los callejones provincianos. MMM….mejor dicho, ni siquiera nacemos. Eso está mejor compadra, usted que me conoce, digo.

Transcribo literalmente. Andahazi, ganador de Premio Planeta, entre otros, afirmó: “Lamento muchísimo verme obligado a tomar la decisión de no viajar a Chile, pero las declaraciones del embajador Ginés González García atentan contra los intereses del país. Tenemos escritores argentinos con un enorme talento”.

El autor de El anatomista estaba invitado a disertar el 15 de noviembre en la charla de cierre de la Feria del Libro de Santiago de Chile, la cual se inauguró el viernes 30 de octubre con la presencia de la presidenta argentina Cristina Fernández, ya que este año tendría a su país como invitado de honor.

Andahazi, cuando mueras serás reconocido, te lo doy firmado. Nunca serás profeta en tu tierra. Tendrías que ser una vaca sagrada chilena, que con cien años a cuestas aún obtienen ganancias…lo peor es el taco que forman para los emergentes. ¡Oh-la-la! . No te lo regalo, no y no. Mira tú, que estás a kilómetros de distancia del BioBio, tú grande, consagrado y reconocido fuera de tu país, ¡cómo de cosas en común tenemos! Si en cuanto a la ignorancia de las autoridades y la incultura estamos idénticos. Argentina vs Chile, empate total. ¿O no?

Es que aquí lo peor no es ser chileno, es ser mestizo. Un mestizo no tiene ninguna posibilidad. La mentalidad provinciana ama lo extranjero, lo foráneo, lo extraño, se inclina ante ellos. La ignorancia también se arrodilla ante la academia. La ignorancia cree que el escritor se hace en la academia. En fin, para qué hacernos problemas. Aún tenemos esperanza. Nuestros amigos nos leen. ¡¡Puchas que son fieles!! De sólo pensar en ellos, se me estabiliza la glicemia.

¡Ah! Qué pena. No iremos a la FILSA ni como escritores ni como público; nosotras las escritoras nos perderemos la rebaja que harán los días miércoles 4 y 11 de noviembre. Y es que la gentil Chilectra invita a todas las mujeres a asistir gratuitamente a la Feria del Libro para que disfruten de un programa pensado especialmente para ellas. Por su parte, los días del Adulto Mayor serán los lunes 2 y 9 de noviembre. Una limosna para los tristes marginados, maltratados por el sistema (una vueltecita a los consultorios no estaría demás). En tanto, siguen llenándose los bolsillos….




Ingrid Odgers es escritora, poeta y narradora penquista.

Simonetti y su barrera impúdica


Columna: Simonetti y su barrera impúdica

Simonetti no es más que el niñito bien que escribe para saciar el hambre/ansia de arribistas y abc1, relatar un erotismo inmerso en el mundo de euros y sedas italianas donde lo único que importa es la sexualidad y cómo lograr el orgasmo.

Por: Ingrid Odgers Toloza

El tema de hoy es el explosivo éxito que ha alcanzado la tercera novela de Pablo Simonetti, y que es inédito en nuestro país. Desde su lanzamiento el 30 de septiembre, se ha vendido más de la mitad de la primera edición de 15 mil copias y ya se empezó a imprimir la segunda. Es decir, “La Barrera del Pudor” dobla las ventas alcanzadas por la última novela de Isabel Allende “La Isla bajo el Mar”. Sin duda, el cambio de editorial  Planeta a Norma le ha traído a Simonetti un enorme despliegue comercial y de marketing inusual. La semana pasada, 60 mil ejemplares de La barrera del pudor se lanzaron simultáneamente en 14 países. Para las librerías chilenas se destinaron 15 mil. Si es que se puede confiar en las cifras que entregan las editoriales. Los escritores sabemos que siempre indican un determinado número de ejemplares impresos, tiraje que no tenemos forma de probar, porque no hay un sistema de control establecido, lo que deja un espacio para la duda y pone en tela de juicio las cifras editoriales. Estos tiburones siempre tienen varios ases bajo la manga.

Usan este recurso para llevar más gente a las librerías a comprar el best-seller de moda. Eso lo saben bien los ejecutivos de las editoriales y nosotros como escritores no debemos olvidarlo. Que nadie ponga los dedos en nuestros ojos, se acabaron los tiempos que nos derrumbábamos inocentes en las redes de las pirañas que engrosan sus cuentas bancarias bajo la protección de la Doña Cámara del Libro omnipresente en la oferta y la demanda y ausente en la línea de equidad para escritores chilenos de todas las regiones del país. Como manifestaba recientemente a esta servidora otra compadra. Usted sabe pues mija.

Como es posible observar, la estrategia de Norma ha funcionado excelentemente. Puede que Simonetti venda lo que se anuncia, se publica y se difunde. Y es que el estilo de su narrativa presenta un afán transgresor donde la “sexualidad se trata de manera explícita porque es el motivo principal del libro”, esto expresado por el escritor en una de las tantas entrevistas que le han realizado en el último tiempo. Y ya sabemos la curiosidad voyerista del chileno “arribista” (rima incluida, anótese por favor), y conocemos las atarantadas cabezas huecas de los ABC1, que a la hora del té, se lo comen todo. Pero vamos hablando de literatura y escuchen bien, Dan Brown y el Código da Vinci no tienen nada que ver con ella y la de Simonetti tampoco. Aún cuando Simonetti mencione como referente para “La barrera del pudor” a D.H. Lawrence, el mismo de “El amante de Lady Chatterley” y “Mujeres enamoradas”, entre otras obras. Erotismo e infidelidad.

Comete los mismos errores que en “La razón de los amantes”, mucha descripción que ataca de tedio al lector. Cuando leí esa novela comenté:

“…la narración se nubla con la excesiva descripción de los paisajes exteriores e interiores. Demasiado se alarga el nudo de esta historia, en la página doscientos setenta, luego de elucubraciones que ciertamente no enriquecen el texto, más lo languidecen sin sentido, puede el lector enterarse que Laura también tuvo relaciones sexuales…”

VEAMOS DE QUÉ TRATA SU NUEVA NOVELA

Una pareja ABC1. El marido tiene una disfunción sexual y luego de 13 años deciden separarse. La mujer no es feliz hasta que encuentra un macho que funciona de maravillas en la cama. La felicidad de la mujer se centra única y exclusivamente en el sexo. ¡Qué perdido Simonetti que andas!. No lograste ponerte en la piel de una verdadera mujer, la que lucha y salta enormes vallas para salir adelante sin necesidad de estar protegida por varones machistas hasta la irritación. Y es que las mujeres, según la novela, carecen de sesos, éstos están invadidos de neuronas debilitadas y de una exacerbada sexualidad. Lindo ejemplo de mujer para los jóvenes lectores. El mensaje: “las mujeres son felices si tienen buen sexo, si no son infelices”, grandiosa estupidez para transmitir a las nuevas generaciones.

Simonetti no es más que el niñito bien que escribe para saciar el hambre/ansia de arribistas y abc1, de conocer y repasar la vida de esas clases sociales, relatar un erotismo inmerso en el mundo de euros y sedas italianas donde lo único que importa es la sexualidad y cómo lograr el orgasmo. Claro, si no tienen que preocuparse todos los santos días de la plata p’ a la micro, el puchero y los útiles escolares de los niños. Unos porque viven del plástico y otros de sus elevadas rentas.

Al igual que en “La razón de los amantes” diré: “Respecto al éxito de ventas de este libro habría que asociarlo a la morbosa curiosidad del chileno medio, siempre envuelto en las tinieblas del doble estándar, casi siempre deseando vivir la vida del “otro”, que se “supone” es mucho más interesante que la vida mediocre del común de los mortales, que transcurre plana, asfixiada por los enfermizos prejuicios y/o complejos heredados de los ancestros o de una educación de largas raíces conservadoras.”

¿Qué más puedo decir de Simonetti y La barrera del pudor?

Muy similar a la narrativa de Marcela Serrano, vacua, fútil.

Esto es, una Corín Tellado, saltando la barrera del pudor…éxito asegurado.

Y bueno chicos y chicas ¿Dónde está la literatura?

Definitivamente para Simonetti se perdió en “Madre que estás en los cielos”.

    FRAGMENTOS

    La Barrera del Pudor

    1ª Visita: Josefina

    En Amolanas, una playa solitaria del norte adonde fuimos a acampar cuando salimos de vacaciones, el vigor sexual de Ezequiel regresó. Persistieron los problemas de eyaculación precoz y la fugaz erección, pero desapareció la incertidumbre que había brotado entre nosotros. Regresamos a Santiago el 2 de marzo. El accidente de mis padres ocurrió seis días más tarde…

    —Cuando murieron los papás ya teníamos problemas —le digo a mi hermana.

    —Mmm… —parece meditar Josefina, mientras colma una tostada con huevos revueltos—. No es tan grave, llevaban seis años casados, a la mayoría de las parejas les pasa.

    —Tuvimos problemas desde el principio —el argumento de “la mayoría” nunca ha tenido valor para mí—. Pero, bueno, cambiemos de tema, no quiero que hablemos más de esto.

    —Como su majestad ordene.

    2ª visita: Bernardo

    Encendió un cigarrillo. Verlo fumar en la cama, un acto prohibido para Ezequiel, que fumaba en cualquier cuarto menos en el dormitorio, me hizo imaginar mi cama matrimonial y desasosegarme. Las sábanas del motel, mustias de tanto uso, me dieron asco. Lo que un minuto antes era el escenario apropiado para nuestro encuentro pasó a ser una colección de piezas de utilería, sin nada que les diera sentido.

    Hice el ademán de levantarme, pero él me tomó del brazo que tenía a su alcance. “Esto es parte del placer”, dijo. Le pedí un cigarrillo para mí. Si por primera vez era infiel, por qué no también fumar.

    3ª visita Ezequiel

    Durante la primera hora de su visita hacemos lo que se supone debemos hacer, recorrer el jardín y hablar de plantas. No hay instante en que no sienta el olor que emana de su cuerpo. Llevamos los sombreros para protegernos del sol: yo una pamela, él uno típico de huaso, de copa y ala rígidas. En algunos de sus comentarios percibo un punto de exageración, en discordia con su talante circunspecto. Se lleva una mano a la nuca cuando llegamos a la explanada junto a la piscina. Dice no creer que la pendiente que baja desde ahí se haya poblado tan rápido. No parece recordar que fue testigo de cómo los raphiolepis, las verónicas y los mirtos cubrieron por completo esa zona durante la primavera.

    Busca darme en el gusto y se lo agradezco. Pone su afán en detectar las labores que hemos realizado con César. Cuando los dos hombres se al contacto físico.

    4ª visita: Roque

    Hemos llegado a las rocas y trepo con soltura de una en otra, mientras la lentitud de Roque acusa su escaso equilibrio.

    — ¡Espérame! —grita.

    Ya he alcanzado la más alta. Desde ahí se baja a lo largo de una amplia plataforma gris. Lo espero abrazada a mis rodillas, con la mente en blanco, sentada en la punta de una roca que se adentra en el mar como un enorme dedo encallecido. Escucho los pasos inseguros y el acezar de Roque. Se sienta a mi lado. Mira el horizonte durante un rato. Suspira. De sus ojos nacen pequeñas arrugas. Hasta este preciso momento no me había detenido a pensar en las arrugas de Ezequiel. Por supuesto que las tiene, pero lo veo y lo recuerdo siempre joven, con la frescura de los tiempos en que nos enamoramos.

    —No me soportas –dice Roque.

    —No es que no te soporte. Solo es… no sé por qué estamos juntos.

    Ingrid Odgers es escritora, poeta y narradora.



    * 1| 16 Noviembre 2009 - 21:07 | Paula dijo:

      Me gusto tu comentario y la forma de plasmar tu parecer, Ingrid.
      Me quedo con lo que se expresa en la bajada: Simonetti no es más que el niñito bien que escribe para saciar el hambre/ansia de arribistas y abc1, relatar un erotismo inmerso en el mundo de euros y sedas italianas donde lo único que importa es la sexualidad y cómo lograr el orgasmo.

      Saludos!!

Nombre Apellido

Ingrid Odgers Toloza

Concepción, BioBio-Chile

 

 

E-mail: ingodgers@gmail.com


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